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domingo, 28 de agosto de 2011

El origen del Planeta de los Simios



En fin, aquí tenemos una nueva propuesta venida desde Hollywood que de nueva no tiene nada, para no variar... Me explico: el film que nos ocupa, "El origen del Planeta de los Simios", es una precuela (o quizá más bien un reboot, que están muy de moda ahora...) del film de Tim Burton estrenado en el año 2001, que a su vez era un remake de la cinta estrenada en 1968 y protagonizada por el desaparecido Charlton Heston, la cual a su vez era una adaptación (bastante libre, eso sí) del libro escrito por el francés Pierre Boulle en 1963... Bueno, creo que el que más y el que menos ya ha pillado por dónde van los tiros, ¿o no? Ahora bien, no obstante la tremenda (y casi delictiva) falta de originalidad de "El origen del Planeta de los Simios", ésta se ha convertido en el éxito sorpresa (un sleeper, como les gusta decir allende el Atlántico) del verano, superando a un producto inicialmente destinado al éxito más absoluto como es "Capitán América. El primer vengador", en España estrenada el mismo día que aquélla.

La película dirigida por el desconocido Rupert Wyatt nos cuenta la historia de Will Rodman, encarnado por el soso James Franco, un científico que trata de hallar una cura para el Alzheimer, inyectando una droga experimental a un puñado de chimpancés, hasta que una hembra da a luz a un vástago, de nombre César, que lleva los efectos de la mencionada droga codificados en su ADN, lo cual lo hace sumamente más inteligente que el resto de sus congéneres. De ahí en adelante, pues se pueden hacer una idea de cómo se va desarrollando, más que nada porque todos somos conscientes de que eso de "Planeta de los Simios" no puede acabar muy bien para la raza humana...

¿Es "El origen del Planeta de los Simios" buena o mala? Bien, vayamos por partes... Su comienzo es de lo más aburrido y soporífero, ya sea por la fastidiosa e ingrata tarea de tener que presentarnos a los personajes, o porque su casi novato director no sabe imprimirle a la cinta el ritmo requerido, cosa que sí consigue a medida que va avanzando su metraje, de forma que se vuelve más entretenida y, ¿por qué no decirlo?, también divertida. Pero ello no es óbice para que nos encontremos ante un producto que no nos ofrece nada nuevo bajo el Sol, pues, nada más empezar la película, no nos engañemos, sabemos perfectamente cómo va a acabar, o al menos cómo van a quedar enfocadas las cosas, lo cual, en mayor o menor medida, le resta emoción al asunto (un poco como visionar "Star Wars. Episodio III. La venganza de los Sith" sabiendo a la perfección cuál es el destino del incauto Annakin Skywalker...). Vamos, que nos encontramos ante una cinta correcta pero 100% carente del más mínimo atisbo de originalidad, lo cual, por repetitivo, hace de ella algo perfectamente prescindible (y digo esto en contra de los resultados obtenidos en la taquilla...).

En lo tocante a su reparto, nada digno de mención, a no ser la tremenda sosería que James Franco les imprime siempre a los personajes que interpreta (a excepción, supongo, de "127 horas", que aún no he visto, y por la que fue nominado al Oscar). Sí merece una mención destacada Rupert Wyatt, su realizador, quien, a pesar de no ser capaz de otorgarle al film el ritmo deseado en sus inicios, sí se erige en una promesa a tener en cuenta en el futuro del cine, si bien es cierto que está por ver si se convertirá en un director con algo que decir o si se limitará a ser uno de esos realizadores, estilo Martin Campbell, que llegan, ruedan mecánicamente y se van, sin aportar nada más y dejando el resultado final en manos de los todopoderosos productores.

Resumiendo, "El origen del Planeta de los Simios" ofrece lo que su propio título indica: más de lo mismo. Pero claro, eso es habitual en la taquilla desde hace ya demasiado tiempo, así que, si quieren divertirse un rato (superada su aburrida primera parte), vayan a verla. Y si no, pues a otra cosa, que tampoco se perderán nada por lo que después se vayan a dar cabezazos contra las paredes.

miércoles, 1 de junio de 2011

Sin identidad



Veamos... ¿Por dónde empezar? Pues bien, ante todo, tengan presente que al ver "Sin identidad" van a tener una especie de sensación de deja vù, una sensación como de ya haber visto en más de una ocasión aquello que se nos está mostrando, esas imágenes con un Liam Neeson en Alemania más perdido que un pulpo en un garaje tratando de encontrar por todos los medios posibles a su esposa, y a partir de ahí poner fin al entuerto en el que está metido, situación que por momentos recuerda bastante al Harrison Ford de "Frenético", salvando las distancias, obviamente. Pero ahí no acaba la mencionada sensación, la cual está presente, nos guste o no, a lo largo de todo su metraje. No obstante, y a pesar de lo expuesto, no nos hallamos, ni mucho menos ante una mala película. Me explico.

"Sin identidad" nos cuenta la historia del personaje encarnado por Liam Neeson, un botánico que acude a Alemania, acompañado por su mujer, interpretada por January Jones, para asistir a un simposio en el que realizará una ponencia. No obstante, y por una serie de circunstancias que no voy a detallar aquí, se ve perdido en un país que no conoce, falto de un documento de identificación y, lo que es peor, sin que nadie, ni su propia esposa, lo reconozca. Este, a grandes rasgos, es el argumento que nos cuenta el film que nos ocupa. ¿Original? A todas luces no... ¿Entretenida? Bastante... ¿Olvidable? Lamentablemente, también... Pero centrémonos en el segundo de estos factores: "Sin identidad" es puro entretenimiento, eso hay que reconocérselo, y bien rodado, además, algo que le debemos a su realizador, el español Jaume Collet-Serra, que tras unos inicios digamos que inestables (sentándose en la silla del director de "La casa de cera" y "Gol 2"...), parece que va cogiendo el rumbo de su carrera cinematográfica, y en Hollywood, nada más y nada menos... Y es que Collet-Serra demuestra un pulso admirable a la hora de filmar, una sobriedad digna de los mejores autores y una puesta en escena de lo más eficiente, sin caer en ningún tipo de exceso ni virguería visual, como les pasa a muchos de sus colegas, y en particular a gran número de los que, como él, están empezando.

Enlazando con lo anterior, no puedo menos que reconocer que el guión no es para tirar cohetes, desde el punto de vista de que nos plantea una historia notablemente sólida y entretenida, como decía, pero completamente falta de originalidad, plagada de situaciones más que manidas y en cierto modo previsibles. De esta fomra, la cinta se convierte en un producto de consumo rápido y del todo olvidable; vamos, que salimos del cine de verla y ya nos estamos olvidando de ella.

En lo tocante al reparto, poco que salientar. En general, bastante correcto, con un Liam Neeson que cumple su labor, pero no la desempeña de forma sobresaliente, en uno de esos papeles que de vez en cuando se le ofrecen a los grandes actores como él, pero que no le suponen un gran esfuerzo interpretativo y que se limitan a llevar a cabo de una forma absolutamente rutinaria. Especial mención merece, para un servidor, la tarea desempeñada por el veterano Bruno Ganz, un excelente intérprete por desgracia no excesivamente conocido allende las fronteras del territorio germano, a pesar de haber encarnado el papel de Adolf Hitler en "El hundimiento".

Pues eso, "Sin identidad" es una película para pasar el rato, con una realización notable, como apuntaba, pero poco más. Ver y olvidar, como muchas otras en el panorama cinematográfico actual, por desgracia...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Fast and Furious 5



Antes de nada, permítanme una pequeña observación: cuestión fundamental a la hora de acudir a la sala de cine más cercana para dedicar un par de horas al visionado de una cinta es tener una cierta idea, más o menos aproximada, de lo que nos vamos a encontrar. Vale, admito que muchas veces el hecho de ir "virgen", digámoslo así, a ver una película, puede tener multitud de ventajas, al no habernos hecho una idea preconcebida de lo que nos van a ofrecer (y que muchas veces supera con creces al resultado finalmente ofrecido, lo que se traduce en decepción). En el caso de las secuelas, saber lo que vamos a ver es fundamental, a fin de cuentas es muy raro que dentro de una saga haya sustanciales diferencias respecto de unas entregas y otras; sobra decir que si no hemos disfrutado con las anteriores entregas, raro será que lo hagamos con la nueva, ¿o no?

Lo dicho en el párrafo anterior es plenamente aplicable al film que nos ocupa, "Fast and Furious 5", quinta entrega de la saga. ¿Hay alguien a estas alturas que no sepa de qué va? Lo haya o no, está claro que aquellos espectadores que acudan al cine para ver esta cuarta secuela del éxito cinematográfico protagonizado por Vin Diesel y Paul Walker en el año 2001 y al que en España se añadió el titulo de "A todo gas", saben lo que van a ver, son plenamente conscientes de ello, por lo cual lo ofrecido podrá entusiasmarles más o menos, pero nunca, bajo ningún concepto, causarles una grande y profunda decepción. Y es que este film nos da más de lo mismo: coches rápidos y tuneados, acción exagerada y de todo modo imposible, "actores" guapos, "actrices" guapas... vamos, todo lo que nos daban las anteriores.

Partiendo de lo expuesto, no puedo menos que reconocer que la quinta parte de la saga es la mejor de todas las secuelas, sólo siendo superada por la original, que para eso era la primera vez que se nos ofrecía un espectáculo de estas características. Ahora bien, admitámoslo: no tiene un buen director tras las cámaras, no tiene buenos intérpretes frente a ellas, no tiene un guión trabajado con una buena historia, si bien, como contrapartida, tiene acción a raudales, aceptablemente bien rodada, tiene ciertos toques de humor, sobre todo ofrecidos por la pareja formada por Don Omar y Tego Calderón, y los efectos especiales, a pesar de apoyar acciones físicamente imposibles, son más que notables. Obviamente, no nos encontramos antes una película "de Oscar", pero sí ante una que nos hará pasar un rato de lo más entretenido (e intrascendente, claro está), siempre partiendo de la base, como decía al principio, de que sabemos lo que vamos a ver porque conocemos las anteriores y sabemos de qué pie cojean.

Y poco más hay que decir, creo que con sólo ver el tráiler promocional ya podemos hacernos una idea de lo que se nos va a contar en pantalla. Y quien vaya al cine a verla esperando encontrarse algo distinto... en fin, anda más perdido que un pulpo en un garaje, porque a estas alturas, y después de cinco entregas, deberíamos dejar ya de pedirle peras al olmo...

Para poner fin a esta reseña, apuntar que "Fast and Furious 5" se apunta a esa moda más o menos reciente de reservarnos una pequeña sorpresa en forma de escena final después de los créditos (en este caso, no al final de todo, pero vamos, que hay que ser pacientes y no salir corriendo en cuando la pantalla se vuelve negra), en la que se deja la historia más que abierta para una sexta entrega, la cual, o mucho me equivoco, o no tardará en empezar a rodarse.

viernes, 6 de mayo de 2011

Scream 4



En mi reseña dedicada a las secuelas y revisiones del día 12 de abril del presente año le atribuía a la saga "Scream" el adjetivo de "extinta", a pesar de que sus creadores desconocían tal hecho. Pues bien, tras haber visto esta tercera secuela, no puedo sino reafirmarme en lo dicho. Y es que "Scream 4" nos ofrece exactamente lo mismo que sus precedentes, sin el más mínimo atisbo de originalidad por parte tanto de Wes Craven, director de las cuatro partes, como de Kevin Williamson, guionista de las dos primeras y que ahora regresa a la saga tras el paréntesis hecho en la tercera, cuyo guión corrió a cargo de Ehren Krueger (el porqué de esta ausencia supongo que tiene que ver con el hecho de que, por aquel entonces, Williamson se hallaba inmerso en el que sería su debut como director en la gran pantalla, "Secuestrando a la Srta. Tingle"; misteriosamente, esa fue su única incursión en la dirección... ¿por qué será?).

11 años... 11, ni más ni menos. Esos años son los que han pasado desde que se estrenó en cines "Scream 3". En ese momento, todos, inocentes de nosotros, pensamos que la saga se cerraría siendo una trilogía, pero no... pues aquí tenemos esta nueva entrega, la cual, todo sea dicho de paso, parece ser que no está funcionando del todo mal, de ahí que haya anunciada una cuarta secuela para el año 2013 (que se llegue a rodar o no es algo que desconozco, pero vamos, si hicieron esta después de tanto tiempo, no me sorprendería ni un ápice...).

Pasando ya a la valoración en sí de la cinta que nos ocupa, más allá de su, como mencionaba al principio, más que obvia falta de originalidad (obvia porque nadie se ha molestado lo más mínimo en establecer un matiz de diferenciación con respecto a las anteriores), lo que puede decirse es que nos ofrece un guión pésimo escrito por Williamson copiando sus anteriores libretos, una dirección de lo más rutinaria a cargo del maestro Craven (este hombre también tiene que comer...) y unas interpretaciones de lo más sosas... perdón, perdón, esa no es la expresión más idónea para definirlas, permítanme rectificar: quería decir una interpretaciones funestas, a cargo de un tropel de actores y actrices más o menos guapos recitando (o, en algunos caso, escupiendo)  sus "brillantes e ingeniosos" diálogos. Vamos, lo que se dice una joya cinematográfica...

Señores productores de Hollywood, ¿saben ustedes el significado de la palabra "innecesario"? Lo digo más que nada porque es el apelativo que le podemos colocar tanto a "Scream 4" como a multitud de films con los que la industria cinematográfica estadounidense nos está bombardeando en el plazo de los últimos tiempos. ¿Y qué me dicen del término "originalidad"? Muy difícil ya para ustedes, ¿no? Me parece que sí, porque visto lo visto...

En fin, que la película que nos ocupa nos ofrece ni más ni menos que lo que parece al ver su tráiler: lo mismo que todas las anteriores. Por tanto, sabiendo eso, si quieren pasar un rato de lo más intrascendente, vayan a verla (partiendo de la base de que disfrutaron con las anteriores, porque si no vamos mal), pero créanme: su visionado no vale el precio de la entrada de cine, que a estas alturas está por las nubes, y los tiempos que corren no son para hacer excesos superfluos.

martes, 12 de abril de 2011

Secuelas, precuelas, remakes y revisiones varias

        


Recientemente se han estrenado “Torrente 4”, tercera secuela de la ya demasiado larga franquicia creada por Santiago Segura (y continuará, no nos quepa duda alguna…) y “Piraña 3D”, remake o revisión del cuasi clásico firmado por Joe Dante en 1978; en breve se estrenarán “Scream 4”, también tercera secuela de la ya extinta franquicia creada hace ya unos cuantos años por el maestro del terror Wes Craven y Kevin Williamson (recalco lo de extinta, aunque estos dos aún no se hayan dado cuenta…) y “Águila Roja, la película”, basada en la exitosa serie de TV de Daniel Écija; y un futuro no demasiado lejano nos depara “Sherlock Holmes 2”, “Resacón 2”, “X-Men: First class”, “Los Tres Mosqueteros 3D”, “La saga Crepúsculo: Amanecer”…


Bueno, creo que se ha entendido perfectamente dónde quiero ir a parar. El caso es que es de sobra conocida la tremenda falta de originalidad que atenaza o amenaza, elijan ustedes, al mundo del cine desde hace ya demasiado tiempo. Ahora bien, la pregunta que me viene a la mente en este punto es la siguiente, así de clara y directa: ¿Por qué? He aquí que se me ocurren dos teorías, ambas hipótesis y ninguna confirmada ni demostrada, no se vayan a pensar: 1) Las Musas han muerto o se han pillado unas vacaciones indefinidas, por lo que ya no surgen ideas nuevas en las mentes de los guionistas, quienes se limitan a copiar lo ya existente, ya sea repitiendo esquemas hasta la saciedad en numerosas secuelas y precuelas (para los más inexpertos, aquellas secuelas que narran hechos anteriores a la película original) o directamente calcando el material de partida en sucesivos remakes o plagios legales, como dice un amigo mío (en algunos casos, la copia es escandalosamente fiel, por decirlo de alguna forma, ejem, suave…), y 2) Los productores tienen miedo, pánico, pavor, terror incluso, de apostar por historias nuevas, originales, innovadoras, que nos cuenten algo nunca visto y que ello suponga un fracaso comercial, por lo que van “a lo seguro”, sólo depositando su confianza y su dinero en aquellos proyectos que tienen una certeza casi absoluta de que van a triunfar en taquilla (porque si la primera película fue un éxito, ¿por qué no lo va a ser la segunda o su remake?).


Entiéndanme, hay casos en que algunas de esas secuelas, precuelas o remakes superan al original, si bien es cierto que ello no es habitual. Pero no es esto lo que pretendo resaltar aquí, sino, como decía, la falta de originalidad presente en el cine contemporáneo. Y si bien es cierto que se trata de un fenómeno más o menos generalizado, la palma se la lleva Hollywood, pues la industria cinematográfica americana no hace más que producir (en algunos casos, más apropiado sería decir “vomitar”, o algo peor que no mencionaré aquí…) una y otra vez lo mismo: las mismas historias que nos cuentan lo que hemos visto una y mil veces, las nuevas vicisitudes que viven los protagonistas del fenómeno taquillero del verano pasado, las mismas circunstancias experimentadas por unos determinados personajes, pero con la cara de otros actores (si pueden ser más jóvenes y guapos que los anteriores, aunque su talento interpretativo sea nulo, mejor que mejor), y así una larga lista.


¡Ah! Y no nos olvidemos aquí de aquellos guiones cuyas mentes creadoras se jactan de que son originales pero que nos relatan argumentos y situaciones vividas por una serie de personajes que de sobra conocemos (tanto los argumentos, como las situaciones, como los personajes). Y si no me creen, vayan a ver “Invasión a la Tierra” y luego lean la crítica publicada el día 4 de abril, a ver si me dan o no la razón.


Pero no podría dar por zanjado el tema sin antes romper una lanza en favor de aquellos artesanos que se han ganado semejante apelativo obsequiándonos con sus obras en mayor o menor medida rompedoras, emocionantes, fascinantes y, sobre todo, originales. Me refiero a Christopher Nolan y su “Origen”, a Zack Snyder y su “Sucker Punch”, a J.J. Abrams y la mayoría de los proyectos en los que se inmiscuye (incluyendo su versión de “Star Trek”, una de las mejores revisiones de la historia del cine, si se me permite la observación) y, por último, pero no por ello menos importante, a todos aquellos guionistas y directores noveles que con sus proyectos innovadores tratan de abrirse camino en ese mundo a menudo tan poco agradecido que es el cine (bravo por ellos).


lunes, 4 de abril de 2011

Invasión a la Tierra


            
Me siento tranquilo, la verdad es que sí. ¿Y por qué? Pues porque, en el hipotético caso de que alguna raza alienígena beligerante decidiese invadir nuestro planeta para usurpar nuestra posición en él como especie dominante, no tendríamos de qué preocuparnos, podríamos seguir con nuestras vidas cotidianas como si nada fuera de lo habitual sucediese, y ello porque los americanos velan por nosotros, por todos los ciudadanos del planeta. Son la policía del mundo y los únicos capaces de afrontar cualquier tipo de amenaza que nos aceche, incluso  aquellas venidas de allende los confines del universo… Bueno, eso es lo que ellos se creen, claro, pues una y otra vez nos “obsequian” con películas de invasiones extraterrestres en las que ellos, y sólo ellos, son el único pueblo sobre la faz de la Tierra con los medios y las aptitudes necesarias para hacer frente a una amenaza de semejante magnitud. A este respecto, “Invasión a la Tierra” supone un nuevo ejemplo.
            
La película nos cuenta la historia de un grupo de marines que llevan a cabo una misión de rescate en pleno ataque alienígena. Por ello, el film no sigue quizás el esquema cuyo camino discurren otras películas de temática similar, sino que esta que nos ocupa transcurre “a pie de calle”, por así decirlo, revistiendo a lo largo de su metraje un tono más propio del cine bélico, eso sí, con el trasfondo de cine fantástico y ciencia ficción que toda película con extraterrestres requiere. Y poco más.
            
Pasemos ahora a la valoración: pues bien, el mayor “logro” de esta enésima invasión consiste en aburrir mortalmente a aquellos incautos que, como le pasó a un servidor, acudan al cine más cercano a verla, y ello a pesar de ser un film plagado de acción, tiros y explosiones, lo cual lo hace aún más incomprensible. ¿De quién es la culpa? ¿Del director, Jonathan Liebesman? ¿Del guionista, Christopher Bertolini? La verdad, no tengo ni la menor idea… Vamos, era plenamente consciente de lo trillado del argumento, que nos cuenta algo que hemos visto una y mil veces, a pesar de lo cual confiaba pasar un rato agradable y entretenido, aunque nada más salir de la sala me olvidase de lo que acababa de ver, pero no, pues lo que obtuve a cambio fueron dos horas de aburrimiento y somnolencia, deseando a cada minuto que pasaba que se acabara ya, porque total, vistos los primeros veinte minutos, visto todo…
            
En resumen, “Invasión a la Tierra” es otra cinta en la que se nos cuenta lo maravillosos, fuertes, resolutos y valientes que son los americanos, y sobre todo, los miembros de sus fuerzas armadas (y si son marines, como es el caso, eso ya es el súmmum)… Claro que si la película fuese entretenida, hasta lo disculparíamos (a fin de cuentas, sabíamos a lo que veníamos), pero como no lo es, pues el resultado es de lo más decepcionante.