viernes, 16 de marzo de 2012

Luces rojas



Tras el taquillazo que supuso en 2010 "Buried (Enterrado)", protagonizada única y exclusivamente por un sobresaliente Ryan Reynolds y rodada de una forma bastante modesta (como no podía ser de otra manera, dado su planteamiento argumental), su director, el gallego Rodrigo Cortés, nos trae ahora "Luces rojas", su esperadísimo nuevo proyecto, que a priori viene avalado por la presencia de Robert DeNiro. Aunque, bueno, más que traérnoslo, casi, casi nos lo tira a la cara...

"Luces rojas" nos cuenta la historia de dos investigadores (encarnados por Cillian Murphy y Sigourney Weaver) que se encargan de "desmontar" y desmitificar los supuestos poderes sobrenaturales de un puñado de farsantes que se jactan de ser "videntes" y de poder llevar a cabo toda una serie de actos que van en contra de toda lógica y ley natural. En ello, es cuando hace acto de presencia un tal Simon Silver (horrendo DeNiro), el mejor y más grande vidente de todos los tiempos, quien lleva años desaparecido del mapa y prepara un regreso a lo grande.

¿Cómo podría expresar ilustrativamente lo que supone ver "Luces rojas"? Ah, sí... Ni más ni menos que un auténtico insulto. Y es que la cinta no nos cuenta nada, los minutos pasan y el más absoluto aburrimiento invade al espectador, quien, transcurrida una hora de tedio puro y duro, ya sabe que el film no le va a ofrecer ni siquiera un mínimo "algo" que le haga pensar que aunque sólo sea una pequeña fracción del (cada vez más elevado) precio de la entrada no ha sido tirado directamente al cubo de la basura. Así como el anterior proyecto de Cortés (la mencionada "Buried") estaba ejecutado con notable maestría a pesar de ser la segunda incursión del realizador de Pazos Hermos (Ourense), lo que nos hacía pensar en que podría disfrutar de un más que prometedor futuro, la película que nos ocupa tira las expectativas generadas en torno a su persona directamente al fondo del retrete. Ya en lo tocante a su reparto, supuestamente viene avalado por la presencia del otrora grande Robert DeNiro, quien, como, si no me equivoco, ya he mencionado en alguna que otra ocasión, está acabado, por mucho que le pese a él o a quien quiera, llevando a cabo en el plazo de los últimos años un rol tras otro que no hacen sino ensuciar sus más memorables interpretaciones del pasado. Del resto, tenemos a una notable Sigourney Weaver con un papel que requería muchísimo más del escaso jugo que se le saca en la cinta y un Cillian Murphy simplemente correcto. En este punto, sin duda alguna el gran descubrimiento del film es el de Elizabeth Olsen, que dará mucho que hablar (y me río a carcajadas de sus supuestamente famosas hermanas mayores gemelas...).

Por si no lo han notado, el cabreo que me entró viendo "Luces rojas" hace ya casi una semana aún me dura, por lo que recomiendo encarecidamente que bajo ningún concepto la vean si no quieren sentirse insultados, como le pasó a un servidor.

Termino: Rodrigo, espero que esto sea un tropezón en tu carrera y que tu siguiente proyecto continúe por la buena senda trazada por "Buried" (en cuyo caso trataré de borrar "Luces rojas" de mi memoria y hacer como si no hubiera existido). Y Robert, retírate ya...

sábado, 3 de marzo de 2012

Indomable



Steven Soderbergh tiene una cualidad de lo más destacable, que no es otra que la de ser capaz de poner un proyecto en marcha y de rodar un film en menos que canta un gallo, y todo con presupuestos relativamente pequeños para lo que son los parámetros habituales de Hollywood (es de sobra conocido que rara vez excede los 20 millones de dólares). Pues bien, del realizador originario de Atlanta nos llega ahora "Indomable", que Soderbergh rodó en su línea, rápido y barato, y que, aunque a simple vista pueda parecer el típico producto de acción, no lo es, pues está pasado por su muy particular filtro.

"Indomable" sigue las peripecias de Mallory Kane (la cuasi-debutante Gina Carano), una suerte de agente secreto que trabaja para una empresa privada que a su vez trabaja para el Gobierno (o para quien le pague...). El caso es que, tras un trabajo que no sale del todo bien en Barcelona y otro a simple vista de lo más rutinario (que Soderbergh nos muestra de la forma más enrevesada y poco clara posible), Kane resulta traicionada por los suyos, viéndose obligada a escapar de los agentes que la persiguen para tratar de aclarar el marrón en el que se haya metida y, de esa forma, limpiar su nombre.

Al comienzo decía que Soderbergh rueda de una forma rápida y con presupuestos ajustados, claro que ello no implica que  todos sus films sean de calidad. De ahí que firmadas por él tengamos notables cintas como pueden ser "Un romance muy peligroso", "Erin Brockovich", "Ocean's 11" (esta mucho más cara de lo habitual, y refiriéndome sólo a la primera entrega de la trilogía, pues la segunda fue una especie de experimento y la tercera una copia de la primera después del churro que resultó ser la segunda) e incluso la aburrida "Traffic", pero también películas nefastas como "Solaris" y "El buen alemán". Pues bien, "Indomable", sin llegar a ser tan mala como las dos últimas, se enmarcaría más bien dentro de esta segunda categoría, pues, para empezar, su planteamiento es del todo rutinario y en absoluto original, lo cual se le perdonaría si fuese una cinta de acción al uso (de esas de consumir y digerir en 5 segundos), pero, tal y como mencionaba al inicio de esta reseña, no lo es, careciendo por completo de todo tipo de ritmo narrativo, hasta el punto de que en ocasiones parece una suerte de collage compuesto por escenas con apenas coherencia unas con otras. Por otro lado, la forma de plantear los encuadres llevada a cabo por Soderbergh no deja de ser llamativa, admitámoslo, pero, como se suele decir, lo poco gusta y lo mucho cansa, de ahí que los numerosos encuadres extraños terminan por saturar al espectador. Y no puedo dejar de mencionar la escasa banda sonora presente en el film, que es muy digna... de los mejores ascensores.

En lo tocante al reparto, quizá en él resida la mejor baza de "Indomable". Éste viene encabezado por la desconocida Gina Carano, una luchadora profesional que despertó la simpatía del director, hasta el punto de que decidió otorgarle el papel protagonista en su nuevo proyecto; como era de esperar, sus aptitudes interpretativas son más bien escasas (a fin de cuentas, no es actriz), si bien esto queda contrarrestado con la contundencia de su presencia escénica, siendo protagonista absoluta e indiscutible (y he aquí el mayor acierto de Soderbergh), lo que nos hace desearle una larga y próspera carrera en el mundo del cine. El resto del reparto está compuesto por actores de notable carácter, cada uno en su línea, pero brillando todos y cada uno: Ewan McGregor, Antonio Banderas, Michael Douglas (particularmente inspirado y demostrando una vez más lo gran actor que es), Michael Fassbender (el actor de moda actualmente en Hollywood), y Bill Paxton, todos ellos arropando y secundando a la "novata" protagonista. Eso sí, en el ámbito interpretativo también tenemos una lacra de considerable entidad, como es la presencia del inútil Channing Tatum...

Resumiendo, "Indomable" engañará a quienes esperen encontrarse con una cinta de acción típica, y hará desconfiar a quienes, como un servidor, conozcan un poco a su realizador, a pesar de lo cual puedan otorgarle una oportunidad porque, de vez en cuando, da en el clavo. Lamentablemente, no es el caso. Y si esta es su visión particular del cine de acción, bien podría habérsela ahorrado.

Ver "Indomable" sólo merece la pena por una cosa: descubrir a Gina Carano. Nada más.

jueves, 1 de marzo de 2012

Ghost Rider. Espíritu de venganza



Tras el estreno en 2007 de "Ghost Rider. El Motorista Fantasma", con la cual prácticamente nadie quedó contento, y saldándose con un relativo fracaso en taquilla (y digo "relativo" porque si ahora estamos hablando de otro film, por algo será, ¿no creen?), poco a poco se empezó a especular con la posibilidad de una nueva cinta, si bien no estaba muy claro si se trataría de una secuela o de un reboot (muy de moda últimamente... en breve, el de Spiderman, cuyas anteriores películas son de antes de ayer, pero bueno...). Es por eso que ahora llega a nosotros "Ghost Rider. Espíritu de venganza", nuevamente protagonizada por Nicolas Cage, que ni patrás consigue salir del hoyo en el que está metido.

"Ghost Rider. Espíritu de venganza" sitúa a Johnny Blaze (Cage) en Europa del Este, tratando de esconderse del mundo en su intento de que el Motorista Fantasma no haga acto de presencia. Pero es entonces cuando un peculiar sacerdote de nombre Moreau (Idris Elba), que, por cierto, se bebe hasta el agua de los floreros, solicita su ayuda para salvar a un chaval de nombre Danny (y, dicen, apellido Ketch, quien en los cómics de Marvel es el segundo Motorista y, algo que se descubre con el tiempo, hermano de Blaze), a quien persigue el mismísimo Diablo, al que ahora llaman Roark, con quien Blaze firmó años atrás el famoso pacto que lo llevó a ser quien es (en este film interpretado por Ciarán Hinds). Y claro, el Motorista aparecerá (de no ser así, no habría película, claro... lo cual casi habría sido mejor, por otra parte).

Dejemos claro desde ya que la cinta que nos ocupa es un auténtico despropósito. Lo más curioso es que los productores, tras el fallido intento de la primera entrega, se plantearon seriamente partir de cero y adoptar una perspectiva diferente en la nueva adaptación del famoso personaje de cómic creado por Gary Friedich y Mike Ploog en 1972, con lo que la cosa parecía tomar forma de reinicio o reboot, para lo cual le dieron la patada a Mark Steven Johnson (también responsable de la fallida adaptación de "Daredevil", de la cual, oh, sorpresa, también se prepara una nueva versión), principal responsable de la primera, y pusieron en su lugar a Mark Neveldine y Brian Taylor (firmantes de las dos entregas de "Crank", así como de "Gamer", ésta notablemenre superior a las primeras). Claro que como protagonista ficharon nuevamente a Nicolas Cage, con lo cual el tema del reinicio quedaba considerablemente en entredicho, viéndose obligados a darle continuidad con la anterior, aunque de forma relativa (y digo esto porque la sensación es bastante extraña, pues a veces parece una secuela al uso, a veces es como que parte de cero... vamos, que lo único que consiguen es generar en el espectador un cacao de los buenos). El tema es que, pretendiendo corregir los errores cometidos, parece que se despistaron y en vez de mejorar con respecto al film de 2007, lo que hicieron fue empeorarlo y tener como resultado una cinta a medio camino entre la comedia, la acción, lo fantástico... y todo ello aderezado con sus escenas a cámara lenta, como manda todo "buen" producto rodado en 3D...

Metiéndonos ya con el reparto, tenemos al frente a un horrendo (como siempre en los últimos tiempos) Cage, que, otra cosa no hará, pero se pasa media película partiéndose la caja a lo pirado..., secundado por un Idris Elba que en ningún momento se toma en serio su personaje, un nefasto Ciarán Hinds (excelente intérprete, pero que aquí gesticula más que si estuviera sufriendo un ataque epiléptico) y un fugaz Christopher Lambert, en un rol más de andar por casa que otra cosa. Y detrás de las cámaras, los realizadores que firman como Neveldine & Taylor, los cuales, seamos sinceros, no tienen ni p... idea de dirigir, pero que se lo pasan bomba en cada cinta que ruedan (y se nota).

En fin, que "Ghost Rider. Espíritu de venganza" convierte a "Ghost Rider. El Motorista Fantasma" casi en una obra maestra de la cinematografía (recalco el "casi"), la cual, por lo menos, y a pesar de ser mala con ganas, resultaba entretenida y ciertamente simpática (pero sin tener tantos detalles cómicos, absurdos e hilarantes como la secuela, para muestra la escena del "lanzallamas", no digo más...).

Y como hago a menudo, termino con un consejo: no vean esta película, no pierdan el tiempo. Me lo agradecerán.

lunes, 27 de febrero de 2012

"Rango": Oscar 2012 a la Mejor Película de Animación



Anoche, los responsables de la Academia De Cine de Hollywood demostraron que tienen buen criterio. Bueno, pensándolo bien, mejor no decir cosas de las que me pueda arrepentir en un futuro más cercano que lejano, porque ni yo mismo me lo creo... Dejémoslo en que la pasada noche hicieron lo que tenían que hacer y obraron con justicia. Y ello, ni más ni menos, porque le otorgaron el Oscar a la Mejor Película de Animación a la magistral "Rango", dirigida por Gore Verbinski (en la foto), escrita por John Logan y doblada por un puñado de estrellas, destacando, por motivos obvios y merecidos, a la persona cuya voz está detrás del camaleón protagonista, el inconmensurable Johnny Depp.

En anteriores entradas en este blog, había ya pregonado a los cuatro vientos los méritos hechos por la cinta de Verbinski para alzarse con la tan ansiada estatuilla dorada, si bien me temía que los académicos de Hollywood razonasen fuera del tiesto, como, por otro lado, suelen hacer a menudo, y decidiesen pagar deudas o granjearse favores que cobrar más adelante otorgándole el premio a otro film distinto. Pero no, pues al final optaron por el sentido común y eligieron la, para quien esto suscribe, única opción posible.

Y ¡ojo! No es mi intención aquí menospreciar o ningunear a los competidores de "Rango" en la misma categoría, y más teniendo en cuenta que entre ellos se encontraba la española "Chico y Rita", de Trueba y Mariscal, pero es que la cinta protagonizada por el pintoresco y peliculero camaleón es cine del bueno en estado puro, presentándonos una historia sólida, bien asentada, con unos más que marcados rasgos de western, y todo ello pasado por el filtro de la animación informática (y de la buena), que la convierte en un espectáculo visual digno de ver y disfrutar.

Ya para terminar, un pequeño apunte: Verbinski ha conseguido con "Rango" realizar uno de los mejores films de su carrera, si no el mejor (tal y como lo leen...), que justamente se ha llevado el Oscar, y ello sin necesidad de rodarlo en 3D, que parece que últimamente no se puede estrenar en la gran pantalla una cinta de animación si no es en ese puñetero formato...

¡Viva "Rango"! ¡Viva Gore Verbinski! Y, ya puestos, y siendo generosos... ¡Viva la Acedemia del Cine de Hollywood! (pero que tampoco se lo crean mucho).

sábado, 25 de febrero de 2012

Viaje al Centro de la Tierra 2. La Isla Misteriosa



En el año 2008, se estrenó en la gran pantalla "Viaje al Centro de la Tierra", una nueva y considerablemente modesta adaptación de la novela del genial Julio Verne del mismo título, que para bastante ha dado en el mundo del cine y de la televisión, habiendo sido puesta en imágenes un buen puñado de veces. En este caso, la adaptación corría a cargo del desconocido Eric Brevig y estaba protagonizada por un Brendan Fraser cuya carrera no era (y sigue sin ser) la de antaño, siendo sus pretensiones más bien escasas, suponiendo una de esas cintas que se hacen de vez en cuando con el simple objetivo de entretener pero que en modo alguno aspira a encaramarse a lo más alto de la taquilla. Sin embargo, y a pesar de que no se pueda decir que batiera récords, sí que funcionó notablemente bien, me atrevería a afirmar que mucho mejor de lo que sus productores se pensaban en un inicio. Y es por ello que ahora llega a nosotros "Viaje al Centro de la Tierra 2. La Isla Misteriosa", una pseudo-secuela que no hace sino adaptar otra de las novelas de Verne como es "La Isla Misteriosa", eso sí, de una forma bastante libre (como ya hacía la primera entrega con "Viaje al Centro de la Tierra", por otra parte).

El film nos cuenta la historia de Sean Anderson (Josh Hutcherson, el único que repite de la primera película, suponiendo casi, casi el único nexo de unión, de ahí que en la introducción me refiriera a la cinta como "pseudo-secuela"), quien, acompañado de su padrastro (Dwayne Johnson, el artista antes conocido como "The Rock"), emprende un viaje en busca de la llamada "Isla Misteriosa" de la novela de Verne. En ello, se enfrentarán a numerosos peligros y vivirán grandes aventuras, al mismo tiempo que Sean se reencuentra con su perdido abuelo paterno (un perdidísimo Michael Caine).

Como relataba en el primer párrafo de esta reseña, la cinta que nos ocupa es sustancialmente más ambiciosa que su predecesora, y eso se nota en varios factores. En primer lugar, su reparto viene encabezado por un actor en alza y de notable éxito como es Dwayne Johnson, y no por una ex-estrella en decadencia como Fraser, a la par de poder jactarse de tener en su plantel al gran Michael Caine (ojo, que sea grande no complica que su actuación sea buena en todas y cada una de las películas que hace). Al mismo tiempo, se nota el aumento de presupuesto, pues los efectos visuales son notablemente superiores (y en tal aspecto, todos sabemos que, en la inmensa mayoría de los casos, la pasta manda...). Detrás de las cámaras tenemos a Brad Peyton, quien en su curriculum ostenta el "honor" de haber sido el responsable detrás de "Como perros y gatos. La venganza de Kitty Galore" y que, sin ser necesariamente un mal realizador, apunta maneras de convertirse en uno de esos directores "de encargo", que se limitan a coger la cámara y rodar de una forma rutinaria aquello que se les encomienda, pero sin aportar absolutamente nada al resultado final. En lo tocante al reparto, nada destacable, salvo quizá el hecho de que Caine, como mencionaba, está más perdido que un pulpo en un garaje, demostrando que, ni más ni menos, está en la cinta única y exclusivamente porque el cheque ofrecido a cambio era más que interesante. Y luego tenemos a Johnson, quien, si bien no puedo dejar de reconocer que es mejor actor que otros "intérpretes" venidos del mundo del wrestling, está más bien limitado en lo que a la actuación se refiere (y él es consciente de ello).

En resumen, "Viaje al Centro de la Tierra 2. La Isla Misteriosa" es entretenida, y punto. No podemos pretender que nos ofrezca nada más. Como tampoco podemos pretender una adaptación fiel de la novela de Verne. Y si usted, fiel espectador, se considera un admirador purista de la literatura verniana, bajo ningún concepto vaya a ver la cinta que nos traemos entre manos.

No quisiera terminar sin expresar algo: MALDITAS ESCENAS A CÁMARA LENTA, ¡MALDITO 3D! Así, en mayúsculas...

sábado, 11 de febrero de 2012

El invitado



Parece ser que cuando Daniel Espinosa, realizador sueco de ascendencia chilena, les planteó lo que quería hacer con el guión de David Guggenheim a los productores de la cinta que ahora llega hasta nosotros bajo el título de "El invitado", los puso a prueba, proponiéndoles toda una serie de locuras para tantearlos y ver cómo respiraban acerca del tema, pues la idea que él tenía en mente era la de hacer un film de acción como ya pocos se hacen, a la antigua usanza, con unas escenas muy físicas, sin efectos digitales de ningún tipo, con un punto de crudeza que no estamos acostumbrados a ver (al menos, de un tiempo a esta parte). Claro que en el momento en que se dio cuenta de que los que iban a poner el dinero tenían la misma visión del guión que él, pensó que era buen momento para poner fin a los desvaríos que se le iban ocurriendo, no fueran a pensar que le faltaba un tornillo... El resultado de semejante "intercambio de opiniones" es "El invitado", excelente thriller de acción que nos hace añorar viejos tiempos.

"El invitado" nos cuenta la historia de Matt Weston (Ryan Reynolds), un novato agente de la CIA cuyos días transcurren con más pena que gloria en su labor de custodiar uno de los pisos francos que la agencia tiene en Ciudad del Cabo. Es entonces cuando, sin comerlo ni beberlo, se ve obligado a enfrentarse a la difícil tarea de tener que hacerse cargo de un "invitado" inesperado: Tobin Frost (Denzel Washington), un ex-agente que se dedica a traficar con información confidencial, como consecuencia de lo cual un buen puñado de gente anda tras él con no muy buenas intenciones. Como es de esperar, la cosa sale mal y Weston se ve obligado a huir llevándose a Frost y teniendo que protegerlo de aquellos que quieren acabar con su vida.

Con semejante argumento, no necesariamente innovador u original, Espinosa logra construir una cinta de lo más interesante, y ello precisamente por lo que contaba en la introducción de esta reseña: su idea del film fue siempre la de una película de acción física, realista, sin adornos de ningún tipo (y mucho menos digitales), en la que los propios actores protagonistas realizan el 90 % de las escenas de riesgo, lo que le da, si cabe, mucha más verosimilitud a lo plasmado en la pantalla. El guión es el que es, los diálogos son notablemente escasos, hasta el punto en que hay momentos en que nadie dice nada durante un buen puñado de minutos, pero ni falta que hace, pues las imágenes hablan por sí solas.

En lo tocante al reparto, no podía ser mejor, integrado por unos excelentes Washington y Reynolds como protagonistas absolutos, magníficamente secundados por Vera Farmiga, Sam Shepard y Brendan Gleeson y con las participaciones cuasi fugaces de Robert Patrick y Liam Cunningham. Pero sin duda alguna, el mayor descubrimiento del film, al menos para un servidor, es el realizador Daniel Espinosa, que con "El invitado" demuestra a propios y extraños que tiene mucho que decir en el mundo del cine y que su visión es la de alguien con los pies en la tierra, que no sueña en 3D ni chorradas parecidas, sino que apuesta por una forma de hacer cine con tintes clásicos, como ya se echaba de menos en las carteleras de los últimos tiempos.

En resumen: "El invitado" es una cinta de lo más recomendable para todas aquellas personas amantes de aquel cine de acción que se hacía en los años 80 y 90 y que últimamente se prodiga de una forma más bien escasa. ¿Que su guión es escueto y poco original? Cierto en ambos casos, pero ello no es óbice para construir una magnífica película que resuelve la situación planteada con una maestría envidiable. Y es que, muy probablemente, lo que hace que "El invitado" sea tan buena es la simplicidad de su argumento, puesto en imágenes de una forma eficaz y contundente.

sábado, 4 de febrero de 2012

Bajo amenaza



La carrera de Nicolas Cage está muerta (y el hecho de que, año tras año, continúe rodando multitud de films, la mayoría de una calidad ínfima, no hace cambiar ese hecho). La de Nicole Kidman no sólo está muerta, sino que hace ya unos cuantos años que yace bajo tierra (eso, además de que la actriz estadounidense de nacimiento y australiana de adopción está tan recauchutada que parece un maniquí, quién la ha visto y quién la ve...). Tras las cámaras, está el muy irregular Joel Schumacher, realizador capaz de llevar a cabo cintas sumamente interesantes como "Última llamada" o "Asesinato en 8 mm" y bodrios como "Batman & Robin". ¿Qué da como resultado de la combinación de estos factores? Pues "Bajo amenaza"...

La cinta nos cuenta la historia del matrimonio Miller, Kyle y Sarah (Cage y Kidman), quienes habitan una casa de superlujo y viven una supuesta vida de ensueño, al menos hasta que son asaltados en su propia morada por cuatro individuos (no demasiado organizados, todo hay que decirlo) que tienen como objetivo apropiarse del dinero y los diamantes que Kyle guarda en su caja fuerte. Del resto, un guión previsible cual calendario e igual de emocionante que leer el diccionario...

Es de sobra conocido el hecho de que, una vez alguien gana un Oscar, la coletilla "Ganador del Oscar" le acompañará eternamente haga lo que haga, al margen de que el resultado finalmente obtenido sea mínimamente merecedor de compararse siquiera de refilón con lo que en teoría representan las ansiadas estatuillas doradas (y digo "en teoría" porque todos sabemos las pautas seguidas por la Academia de Cine de Hollywood a la hora de otorgar sus premios...) o no. Así pues, "Bajo amenaza" se publicita como protagonizada por sendos ganadores del Oscar, lo cual es cierto, si bien de aquellos tiempos ya no queda rastro alguno, "obsequiándonos" tanto Cage como Kidman con unas interpretaciones horrorosas, del todo indignas de lo que en su momento fueron (en el caso de Kidman, reconozco que existe la posibilidad de que el bótox y todas las veces que ha pasado por el quirófano hayan mermado sus capacidades motrices y expresivas...). La labor de Schumacher es rutinaria 100%, hasta el punto de hacerme pensar si no dejaría la dirección de la cinta en manos del encargado del cátering mientras él se iba a dedicar su tiempo a tareas más lúdicas. Pero, sin lugar a dudas, lo peor de "Bajo amenaza" es su guión, a cargo de un individuo del que no recuerdo el nombre, y que no me voy a molestar en buscar, pues no lo merece, digno de las sobremesas más casposas, cutres y culebroneras, plagado de diálogos estúpidos, situaciones del todo inverosímiles y giros argumentales que se ven venir a leguas.

En resumen, pagar por ver la cinta que nos ocupa es tirar el dinero y, como dice un amigo mío, está perder el tiempo y luego está ver "Bajo amenaza"...