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jueves, 25 de abril de 2013

G.I.Joe. La venganza



Cuatro años después de que se estrenara en las pantallas de todo el mundo "G.I.Joe" ("G.I.Joe. Rise of Cobra" en el original), llega "G.I.Joe. La Venganza" (cuyo título original es "G.I.Joe. Retaliation), su pseudo-secuela... Conforme avance la reseña, comprenderán el porqué de semejante término. ¿Y qué ofrece? No nos engañemos: más de lo mismo... o menos, según por dónde se mire.

"G.I.Joe. La venganza" narra la historia, como ya lo hacía su predecesora, del grupo especial del ejército estadounidense cuyo nombre da título al film, compuesto por los personajes encarnados por Channing Tatum (que repite en su papel de Duke), Dwayne Johnson (el artista antes conocido como The Rock), D.J. Cotrona, Adrianne Palicki y Ray Park (que encarna, como en la película anterior, al ninja Snake Eyes, en este caso bastante desaparecido...). El meollo del asunto da comienzo cuando los Joes son disueltos por el presidente de los EE.UU. (Jonathan Price, que también repite), en realidad el malo-malísimo Zartan camuflado, como se nos mostraba al final de "G.I.Joe", propiciando el resurgimiento de la organización terrorista Cobra. Y claro, los buenos, pese a ser condenados públicamente, harán todo lo que esté en su mano para lavar su nombre y salvar a su país, para lo cual recurrirán al fundador de los Joes, el ya retirado General Colton (un Bruce Willis que pasaba por allí... y de paso, se llevó un bonito cheque para casa).

Empecemos por el guión... ¿Alguien sabe dónde se lo dejaron? Lo digo más que nada porque en el film no es que existan demasiadas trazas de él, al margen de cuatro esbozos. Pero claro, en una película de estas características sería tremendamente ingenuo esperar más que un simple entretenimiento de acción y tiros, de estos de ver, pasar el rato e, instantánemante, olvidar. Relacionado con la historia está el siguiente tema (y enlazo con aquello de "pseudo-secuela"): ¿estamos ante una secuela? ¿O más bien ante uno de esos reboots que tanto gustan ahora en Hollywood? Pues ni una cosa ni la otra... Me explico: por un lado, y dado que la cinta predecesora no reventó la taquilla, los responsables de la que nos ocupa quisieron hacer algo distinto y renovar la saga, para lo que, según las malas lenguas, prescindieron de los servicios de Stephen Sommers, realizador de la primera y de "Deep Rising" y las dos primeras entregas de "La momia", por citar algunos títulos, para sentar en el sillón de director a un tal Jon M. Chu, el responsable de haber perpetrado "Step Up 3D" y un documental sobre el niñato insoportable Justin Bieber... Sabia decisión, sí señor. También decidieron cambiar a los personajes principales, pero sólo en parte, pues se mantiene a Duke (brevemente), Snake Eyes (de pasada), al comandante Cobra (en mi opinión el único acierto), a Storm Shadow y al Presidente/Zartan, a los que se añaden algunos nuevos (y de los de la primera, ni rastro, ni explicación al respecto). Total, que tenemos una cinta de acción al uso que se queda a medio camino entre secuela y reboot, creando en el espectador una sensación extraña que le hace desear que se hubieran olvidado de la primera y que hubieran sacado personajes nuevos, sin rastro alguno de continuidad.

En fin, si pensaban que la primera era mala, esta es peor. Entretenida, sí, siempre y cuando no esperen de ella más que el simple hecho de pasar un rato viendo escenas imposibles, golpes a mansalva y tiros por un tubo. La primera, por lo menos, era un producto considerablemente digno que sentaba las bases para una posible secuela que enlazara directamente con la serie de dibujos de hace años o los cómics...



sábado, 3 de marzo de 2012

Indomable



Steven Soderbergh tiene una cualidad de lo más destacable, que no es otra que la de ser capaz de poner un proyecto en marcha y de rodar un film en menos que canta un gallo, y todo con presupuestos relativamente pequeños para lo que son los parámetros habituales de Hollywood (es de sobra conocido que rara vez excede los 20 millones de dólares). Pues bien, del realizador originario de Atlanta nos llega ahora "Indomable", que Soderbergh rodó en su línea, rápido y barato, y que, aunque a simple vista pueda parecer el típico producto de acción, no lo es, pues está pasado por su muy particular filtro.

"Indomable" sigue las peripecias de Mallory Kane (la cuasi-debutante Gina Carano), una suerte de agente secreto que trabaja para una empresa privada que a su vez trabaja para el Gobierno (o para quien le pague...). El caso es que, tras un trabajo que no sale del todo bien en Barcelona y otro a simple vista de lo más rutinario (que Soderbergh nos muestra de la forma más enrevesada y poco clara posible), Kane resulta traicionada por los suyos, viéndose obligada a escapar de los agentes que la persiguen para tratar de aclarar el marrón en el que se haya metida y, de esa forma, limpiar su nombre.

Al comienzo decía que Soderbergh rueda de una forma rápida y con presupuestos ajustados, claro que ello no implica que  todos sus films sean de calidad. De ahí que firmadas por él tengamos notables cintas como pueden ser "Un romance muy peligroso", "Erin Brockovich", "Ocean's 11" (esta mucho más cara de lo habitual, y refiriéndome sólo a la primera entrega de la trilogía, pues la segunda fue una especie de experimento y la tercera una copia de la primera después del churro que resultó ser la segunda) e incluso la aburrida "Traffic", pero también películas nefastas como "Solaris" y "El buen alemán". Pues bien, "Indomable", sin llegar a ser tan mala como las dos últimas, se enmarcaría más bien dentro de esta segunda categoría, pues, para empezar, su planteamiento es del todo rutinario y en absoluto original, lo cual se le perdonaría si fuese una cinta de acción al uso (de esas de consumir y digerir en 5 segundos), pero, tal y como mencionaba al inicio de esta reseña, no lo es, careciendo por completo de todo tipo de ritmo narrativo, hasta el punto de que en ocasiones parece una suerte de collage compuesto por escenas con apenas coherencia unas con otras. Por otro lado, la forma de plantear los encuadres llevada a cabo por Soderbergh no deja de ser llamativa, admitámoslo, pero, como se suele decir, lo poco gusta y lo mucho cansa, de ahí que los numerosos encuadres extraños terminan por saturar al espectador. Y no puedo dejar de mencionar la escasa banda sonora presente en el film, que es muy digna... de los mejores ascensores.

En lo tocante al reparto, quizá en él resida la mejor baza de "Indomable". Éste viene encabezado por la desconocida Gina Carano, una luchadora profesional que despertó la simpatía del director, hasta el punto de que decidió otorgarle el papel protagonista en su nuevo proyecto; como era de esperar, sus aptitudes interpretativas son más bien escasas (a fin de cuentas, no es actriz), si bien esto queda contrarrestado con la contundencia de su presencia escénica, siendo protagonista absoluta e indiscutible (y he aquí el mayor acierto de Soderbergh), lo que nos hace desearle una larga y próspera carrera en el mundo del cine. El resto del reparto está compuesto por actores de notable carácter, cada uno en su línea, pero brillando todos y cada uno: Ewan McGregor, Antonio Banderas, Michael Douglas (particularmente inspirado y demostrando una vez más lo gran actor que es), Michael Fassbender (el actor de moda actualmente en Hollywood), y Bill Paxton, todos ellos arropando y secundando a la "novata" protagonista. Eso sí, en el ámbito interpretativo también tenemos una lacra de considerable entidad, como es la presencia del inútil Channing Tatum...

Resumiendo, "Indomable" engañará a quienes esperen encontrarse con una cinta de acción típica, y hará desconfiar a quienes, como un servidor, conozcan un poco a su realizador, a pesar de lo cual puedan otorgarle una oportunidad porque, de vez en cuando, da en el clavo. Lamentablemente, no es el caso. Y si esta es su visión particular del cine de acción, bien podría habérsela ahorrado.

Ver "Indomable" sólo merece la pena por una cosa: descubrir a Gina Carano. Nada más.

martes, 19 de abril de 2011

La Legión del Águila



Francamente, a la hora de sentarme delante del ordenador a escribir la reseña de la película que nos ocupa, me quedé bloqueado, sin saber muy bien por dónde tirar o qué camino seguir a la hora de hacer mi evaluación. La razón de semejante “bloqueo” la expondré al tiempo que voy expresando mis impresiones, las cuales, poco a poco, han ido surgiendo a pesar del óbice inicia.


Poco queda en los tiempos que corren del antaño glorioso peplum, o cine de romanos. Y es que, de un tiempo a esta parte, se ruedan muy pocos films ambientados en la época del todopoderoso Imperio Romano, si bien es cierto que ahora mismo me viene a la mente la magistral “Gladiator”, del gran Ridley Scott, que arrasó en taquilla en su momento y va camino de convertirse en uno de los llamados “clásicos modernos”. Pero poco más. Otros ejemplos recientes podrían ser la simpática y entretenida, pero sin trascendencia alguna, “Centurión”, que bien podría estar ambientada en otra época y no por ello su guión se vería afectado, y, ya en el campo, eso sí, de la pequeña pantalla, la serie “Spartacus: Sangre y Arena”, que está arrasando allí donde se estrena, y con razón, obsequiándonos con un espectáculo de acción, sangre y sexo como nunca antes habíamos visto en televisión.


¿Qué decir entonces de “La Legión del Águila”? Pues que tranquilamente podría haber tenido menos presupuesto (aunque tampoco es que haya contado con una fortuna, todo sea dicho de paso) y estrenarse directamente en DVD o en la televisión por cable americana en formato miniserie y ni habríamos notado la diferencia. Me explico: se trata de un film más que intrascendente, que se ve sin pena ni gloria, y que en cuanto sales de la sala de cine, ya te estás olvidando de él, pues no aporta nada de provecho, más que algún que otro momento concreto y específico dentro de su metraje, como pueden ser la secuencia inicial y que acaba con el protagonista herido y encamado, o el momento de la reaparición de determinados personajes que no especificaré aquí por no desvelar demasiado sobre la trama. El resto, pues bastante aburrido y monótono, en especial esa parte en la que los personajes encarnados por Channing Tatum y Jaime Bell recorren Britania en el desempeño de su misión, y que bien parecen Frodo y Sam en sus aventuras en plena Tierra Media (por las grandes dosis de sopor, me refiero), si no fuera porque les falta un bicho flacucho y apestoso a su lado.


Pero no todo iba a ser malo, pues si algo sobresale con creces en medio de todo el aburrimiento que mencionaba es el inconmensurable Donald Sutherland, que con su sola presencia inunda la pantalla, demostrando una vez más lo gran actor que es (y, de paso, lo malo que es Tatum, sin paños calientes).


En resumen, “La Legión del Águila” es un film más que prescindible, que si se ve, pues bien, pero que si no, pues nada, siempre habrá otras cosas más interesantes para hacer, como quitarle las garrapatas al perro del vecino, por decir algo al azar… He aquí la razón de, como mencionaba al inicio, mi "bloqueo", pues estamos ante una película que aporta muy poco, por no decir nada, hasta a la hora de escribir una crítica sobre ella.