jueves, 22 de agosto de 2013

Guerra Mundial Z



Basándose en el best-seller de Max Brooks, Marc Foster ha sido el encargado de dirigir "Guerra Mundial Z", excelente film de temática zombi con Brad Pitt a la cabeza del reparto.

Mientras que la novela se nos planteaba como un extenso dossier que recogía testimonios de diversos personajes sobre el "Apocalipsis zombi", "Guerra Mundial Z", la película, tiene una estructura mucho más clásica: relata cómo comienza la epidemia y cómo sus protegonistas tratan de ponerle remedio, para lo que tendrán que recurrir a Gerry Lane (Pitt), quien antaño trabajaba para Naciones Unidas y ahora está retirado.

"Guerra Mundial Z" encaja a la perfección en ese fenómeno zombi que surgió hace unos años con una fuerza arrolladora, el cual perdura hasta nuestros días. Ahora bien, al igual que la excelente serie de TV "The walking dead" ("Los muertos vivientes para aquellos que conocimos el cómic antes que la serie), la cinta que nos ocupa no supone un mero ejercicio vacío, sino más bien al contrario: "Guerra Mundial Z" es, inevitablemente, "una de zombis", pero no sólo eso, sino que tiene una historia bien construida detrás, con unos personajes perfectamente desarrollados. No por nada quien se sienta en la silla de director es Marc Foster, responsable de "Monster´s ball" y "Descubriendo Nunca Jamás" (vale, y también de la nefasta "Quantum of solace", pero este es un dato que es mejor dejar de lado...).

En lo referente al reparto, está convenientemente equilibrado, con un Brad Pitt protagonista absoluto y rodeado de un excelente elenco de secundarios, en su mayor parte desconocidos para el gran público (con las posibles excepciones de Matthew Fox, David Morse y James Badge Dale).

En resumen, "Guerra Mundial Z" supone un soplo de aire fresco dentro del ya considerablemente agotado fenómenos zombi del que les hablaba unas líneas más arriba, obsequiándonos con una cinta de lo más entretenida y perfectamente llevada a cabo.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Ahora me ves...



Con una gestación de lo más discreta, aparece en la cartelera "Ahora me ves...", cinta dirigida por Louis Leterrier y protagonizada por Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Mark Ruffalo, Isla Fisher, Dave Franco, un fugaz Michael Caine y un Morgan Freeman que últimamente parece que se sube a todo cuanto carro que se le pasa por delante. ¿El resultado? Un espectáculo digno de ver y, sobre todo, disfrutar.

"Ahora me ves..." cuenta la historia de cuatro magos (Eisenberg, Harrelson, Fisher y Franco) patrocinados por un todopoderoso magnate de los seguros (Caine). En uno de sus espectáculos, robarán (o harán creer que lo hacen) un banco, hecho que motivará el inicio de una investigación por parte del agente del FBI Dylan Rhodes (Ruffalo), a quien ayudará Thaddeus Bradley (Freeman), que se dedica a "desmontar" los trucos efectuados por cualquier mago que se precie.

Como mencionaba al inicio de esta reseña, "Ahora me ves..." es una película merecedora de ser vista y, sobre todo, disfrutada, pues plantea un espectáculo que asombrará a todo aquel que la vea, ya sea por sus (más o menos predecibles) giros argumentales o porque se ubica en una temática no demasiado explorada en el mundo del cine.

En lo tocante a los responsables encargados de llevar a buen puerto el proyecto, tenemos tras las cámaras a Leterrier, firmante también de "El increíble Hulk" y "Furia de Titanes", quien, como es habitual en él, lleva a cabo su cometido con eficacia pero sin aportar un ápice de personalidad al film. Pasando al reparto, éste funciona a la perfección, debiendo destacarse la tarea desarrollada por el genial y, desde hace unos años, recuperado para el cine Woody Harrelson. Caine y Freeman simplemente pasaron a recoger el cheque...

En resumen, "Ahora me ves..." nos plantea una historia que combina originalidad y tópicos en proporción variable pero que cumple con su cometido: entretener.

Para terminar: Louis Leterrier debe estar contento de haber trabajado con Mark Ruffalo, dado que, no hace mucho, hizo unas declaraciones diciendo que, en su momento, propuso a este último como protagonista de "El increíble Hulk", papel que finalmente acabó interpretando en "Los Vengadores", ¿no creen?



miércoles, 14 de agosto de 2013

Lobezno inmortal



Después de largo tiempo esperando, llega a las pantallas de todo el mundo "Lobezno inmortal", nueva cinta centrada en Lobezno, el personaje más carismático y querido de los X-Men. Y lo hace no con una secuela de la anterior "X-Men. Orígenes: Lobezno", sino con un film que tiene lugar tras lo ocurrido en "X-Men. La decisión final". Eso sí, como siempre, tenemos al australiano Hugh Jackman poniéndole cara y patillas al canadiense más famoso de la historia del cómic, el cual, por otro lado, lo puso en conocimiento de todos y le dio pie a labrarse el status del que goza hoy en día en la industria hollywoodiense.

"Lobezno inmortal" se basa (o se inspira, juzguen ustedes) en "Lobezno. Honor", clásico guionizado por Chris Claremont y dibujado por Frank Miller. La historia se centra en un Lobezno (Jackman) tratando de digerir la muerte, a sus manos, de Jean Grey (Famke Janssen). En ello anda cuando un personaje de su pasado le ofrece la posibilidad de librarle de sus poderes, pudiendo así envejecer como las personas normales, para lo cual tendrá que viajar a Japón.

La idea de llevar a cabo una nueva película protagonizada por el mutante Lobezno, tras la irregular "X-Men. Orígenes: Lobezno", de Gavin Hood, llevaba años esperando a verse materializada, lo que, hace tiempo, parecía que iba a hacerse realidad de la mano de un Darren Aronofsky de actualidad (de aquella) gracias a la excepcional "Cisne negro". Pero no pudo ser. Aronofsky abandonó, dejando el proyecto huérfano, hasta que, una temporada después, se anunció que sería James Mangold, responsable de la extraordinaria "Cop Land" y de "Identidad", el encargado de rodar el nuevo film, realizando un trabajo excepcional tras la cámara.

Pasando ya al reparto... Seamos sinceros: "Lobezno inmortal" es Hugh Jackman en estado puro, disfrutando y haciéndonos disfrutar con un personaje que ha hecho suyo por méritos propios (a pesar de que su físico poco tiene que ver con el Lobezno de los cómics), haciendo que nos resulte del todo imposible imaginarnos una película de Lobezno en la piel de otro intérprete que no sea el australiano. El resto de actores, prácticamente simples acompañantes del protagonista...

En resumen, "Lobezno inmortal" es una maravilla que gustará a los amantes de la saga "X-Men" y a quienes gustan de disfrutar de una historia sólida plagada de acción de la buena.

No quisiera terminar sin recomendarles que no se pierdan la escena post-créditos que sienta las bases para la esperadísima "X-Men. Días del futuro pasado", que se estrenará el año que viene y que unirá en una sola película a los repartos de "X-Men" (y sus secuelas) y de "X-Men. Primera generación".

sábado, 10 de agosto de 2013

Star Trek. En la oscuridad



Antes de proceder a reseñar la película que nos ocupa, un servidor debe entonar un modesto pero para nada arrepentido mea culpa. Y es que la crítica que procedía antes de la de la cinta dirigida por J.J. Abrams era la de "After Earth", de M. Night Shyamalan. Ahora bien, no lo voy a hacer. ¿Y por qué? Pues porque la película dirigida por el responsable de las excelentes "El sexto sentido" y "El protegido" y las muy correctas, pese a lo que muchos digan, "Señales" y "El bosque" (después de esta última, a todas luces el realizador hindú perdió el Norte...) es un auténtico despropósito, y no sólo eso, sino que deja el grueso de la faceta actoral en manos de Jaden Smith, un chaval de nulas dotes interpretativas que está donde está simple y llanamente por ser hijo del gran Will Smith, cuyo papel en el film se ve reducido a la mínima expresión. Es por eso que "After Earth" no se merece un lugar en este blog.

Pasemos, pues, a "Star Trek. En la oscuridad", nueva entrega de la saga-reboot iniciada en 2009 por Abrams. Y como suele ser habitual en el director de "Super 8", nos obsequia con un espectáculo extraordinario que nada tiene que envidiar a anteriores entregas de la saga original (más bien al contrario...).

Tras la formación de la tripulación de la nave estelar Enterprise que todos conocemos narrada en "Star Trek", en esta primera secuela, Abrams nos plantea una nueva historia, centrada en la misión encomendada al Capitán Kirk (Chris Pine) y a su tripulación, formada nuevamente por el Sr. Spock (Zackary Quinto), el Dr. McCoy (Karl Urban), Scotty (Simon Pegg), Uhura (Zoe Saldana), Sulu (John Cho) y Chekov (Anton Yelchin), de capturar al oficial renegado de la Federación John Harrison (Benedict Cumberbatch), cuyo nombre real resulta ser... Kahn.

Nuevamente, Abrams pone en escena una cinta excelente, perfectamente equilibrada en todas sus partes, con las justas y necesarias dosis de humor, una historia sólida y una puesta en escena soberbia (por algo ha sido el elegido para llevar a buen puerto la nueva entrega de "Star Wars"). Con "Star Trek. En la oscuridad" demuestra una vez más que es uno de lo más importantes valores con los que cuenta la industria cinematográfica hollywoodiense actual.

Pasando ya a la parte interpretativa, ¿qué se puede decir de un elenco que ya viene consolidado de la anterior entrega y que funciona a las mil maravillas? Pues poca cosa, la verdad... Por ello, prefiero en este punto centrarme en las nuevas incorporaciones, como son las de Alice Eve, que poco más hace que poner su cara bonita en un papel del que bien podría haberse encargado cualquier otra intérprete de similares características, y la del ya mencionado Cumberbatch, excelente actor de carácter que, en opinión de quien esto suscribe, está un poco sobreactuado en su caracterización de Kahn, lo que puede deberse a dos motivos: uno, que su condición de actor de teatro le haya jugado una mala pasada, o dos, que el rol encomendado le haya parecido idóneo para llevar a cabo su papel de esa manera... Sea como sea, no creo que haya sido lo más acertado, debiendo haber optado por una interpretación más contenida.

Resumiendo: "Star Trek" es una cinta destinada a todos aquellos que disfrutaron con la primera entrega y a todos aquellos trekkies, a la sazón fans de "Star Trek" que no se rasguen las vestiduras porque Abrams haya modificado detalles del original para darle tanto una nueva perspectiva como un nuevo estilo.

sábado, 13 de julio de 2013

El hombre de acero



2013 es el año elegido por los responsables de la Warner para estrenar en los cines de todo el mundo "El hombre de acero", actualización de la archi-conocida historia de Superman, que parte de cero (al igual que "Batman begins") de la mano del gran Christopher Nolan y de Zack Snyder.

"El hombre de acero" nos cuenta cómo Jor-El (Russell Crowe), ante la inminente destrucción de su planeta natal, Krypton, envía a su hijo Kal-El a la Tierra. Allí, éste será adoptado por el matrimonio Kent (Kevin Costner y Diane Lane), quienes le pondrán de nombre Clark. Años después, Clark Kent (Henry Cavill) se convertirá, gracias a los poderes que le otorga el Sol, en un superhéroe que defenderá a la Tierra de los ataques del también kryptoniano General Zod (Michael Shannon). Vamos, un poco lo que todos ya sabemos, pero contado "de otra manera", lo cual, a fin de cuentas, es lo que tienen que hacer las actualiaciones (o reboots), tan de moda en Hollywood en los últimos años, pero que, en el caso que nos ocupa, era menester.

La película que nos traemos entre manos es sobresaliente, vaya eso por delante. No por nada quien se encuentra detrás del proyecto es, nada más y nada menos, Christopher Nolan, a quien los productores enconmendaron la labor de actualizar el mito de Superman después de que ya lo hiciera con el de Batman, con excelentes resultados, tanto para la crítica como para la taquilla. No obstante, en este caso Nolan decidió implicarse como autor de la historia (con la ayuda, nuevamente, de David S. Goyer) y productor de la cinta, cediendo la silla de director a Zack Snyder, notable realizador de la genial "Amanecer de los muertos", de "300" y de la muy personal y espectacular "Sucker Punch", quien desempeña su labor de forma magistral (claro que no es Nolan...).

En lo tocante al reparto, es excelente. La elección de Cavill como el nuevo Superman no podía ser mejor (recordemos que ya fue considerado para encabezar el reparto de "Superman returns", a pesar de que fue el soso Brandon Routh quien se llevó el gato al agua). Pero donde, sin lugar a dudas, brilla la elección del cásting, es en su sobresaliente elenco de secundarios, con unos fantásticos Crowe, Costner y Lane. Como excepción a lo dicho, un servidor quisiera poner dos pegas: una, la elección del actor elegido para encarnar a Zod: Shannon por momentos resulta algo sobreactuado, poniendo en duda que sea el actor idóneo para desempeñar ese papel; y otra, Amy Adams en el rol de Lois Lane no consigue darle el empaque necesario a un personaje decisivo, si bien su participación en este film es poco más que anecdótica, a pesar de que, intuimos, tendrá mucho más peso en futuras secuelas...

En resumen, "El hombre de acero" es un film que nos aporta algo distinto a una historia conocida universalmente, pero que, no obstante, conserva los rasgos esenciales del personaje, obsequiándonos con un digno y extraordinario espectáculo que cumple lo prometido. Entendámonos: "El hombre de acero" es,  ni más ni menos, lo que debería haber hecho el por otra parte magnífico realizador Bryan Singer con "Superman returns", en lugar de optar, erróneamente, por darle a la historia continuidad con las anteriores películas del personaje.

lunes, 10 de junio de 2013

Objetivo: la Casa Blanca



Creo que, a día de hoy, nadie puede discutir que el concepto de actioner, ese tipo de cine que gustaban de hacer Stallone, Schwarzenegger, Willis y unos cuantos más, y que tantas alegrías le está dando al primero con sus resucitados "mercenarios", está muerto y enterrado. Y es que en la actualidad funciona otro tipo de cine, sobre todo otro tipo de cine de acción, ya no gusta ese "uno-contra-todos" que tan buenos resultado daba en las décadas de los 80 y 90. No obstante, de vez en cuando Hollywood nos sorprende con alguna que otra cinta que sigue los parámetros del actioner, si bien adaptados al siglo XXI (esto es, con unas dodis de sangre y violencia considerablemente menores). Uno de estos ejemplos lo constituye "Objetivo: la Casa Blanca", un film que copia en gran medida el formato de ese gran clásico del cine que es "Jungla de cristal", cambiando el rascacielos Nakatomi Plaza por la Casa Blanca y al policía John McClane de Bruce Willis por el agente del Tesoro y ex-agente del Servicio Secreto Mike Banning (Gerard Butler).

Mike Banning (Butler) es un agente del Servicio Secreto caído en desgracia (por las circunstancias acaecidas al inicio de la película y que aquí no desvelaremos) que tiene que conformarse con un trabajo de oficina (desde cuya ventana, por cierto, ve la Casa Blanca) para el Departamente del Tesoro. En una de estas, unos terroristas norcoreanos (elegidos conveniente porque poco importa, por no decir nada, que se molesten al ponerlos de malos en una peli) atacan la Casa Blanca y toman rehenes, entre ellos el presidente (Aaron Eckhart). Y como Banning es un patriota de tomo y lomo, no dudará en tirar de pistola y meterse en el edificio presidencial sin que los terroristas se enteren para tratar de salvar la situación. Entre tanto, y teniendo en cuenta que tanto el presidente como el vicepresidente se hallan secuestrados, el mando de la nación lo debe asumir el portavoz del Gobierno Trumbull (un Morgan Freeman que pasó a recoger el cheque).

"Objetivo: la Casa Blanca" cuenta con virtudes y defectos. Entre las primeras está precisamente la de recuperar, al menos en parte, ese concepto que les mencionaba al principio, el de actioner, que tan gratos recuerdos nos trae a quienes superamos la treintena, así como también construir una película de acción de lo más entretenida. Entre sus defectos, el más obvio es su guión, que hace algo más que beber de la fuente que supone la ya mencionada "Jungla de cristal", encandenando un tópico tras otro, de manera que no podamos esperar encontrarnos ninguna clase de sopresa final, más bien al contrario: el film termina tal cual nos lo imaginamos desde su minuto uno.

En lo tocante personal encargado de llevar a buen puerto esta película, nos encontramos con un reparto encabezado por un Gerard Butler que demuestra una vez más su carisma en la pantalla y sus capacidades para el cine de acción (algo que hace entre comedia y comedia, en las que suele lucir una barriga cervecera y una cara-pan de agárrate y no te menees...), secundado por un Aaron Eckhart en un papel rudimentario que poco le aporta a su carrera, un Morgan Freeman que, como ya he dicho, se pasó a por el cheque y un Rick Yune ejerciendo de malo-malísimo como ya ha hecho alguna que otra vez. Detrás de las cámaras tenemos a un Antoine Fuqua en horas bajas, que se limita a realizar su trabajo con mucha eficacia y cero personalidad.

En resumen, nos encontramos ante un producto de acción muy digno y entretenido pero sin un ápice de originalidad, cosa que tampoco pretende (de ahí que el resultado funcione... aunque no se haya visto respaldado por la taquilla).

lunes, 13 de mayo de 2013

In memoriam: Constantino Romero (1947-2013)



Por lo general, al valorar una película, nos referimos a las interpretaciones de sus actores, a la labor tras las cámaras de su realizador, a sus efectos especiales... en fin, a un sinnúmero de factores. Pero a menudo se nos olvida una de las facetas más importantes del cine, al menos en aquellos países de habla distinta a aquella en la que se rodó: el doblaje. A este respecto se alzarán voces que canten a los cuatro vientos las virtudes de las versiones originales de las cintas, proclamando una y otra vez que el doblaje no hace sino empobrecer el resultado final de un film. Ahora bien, es mi cometido ahora romper una lanza en favor de todas aquellas personas que en nuestro país se dedican a hacer que todas esas cintas venidas de allende nuestras fronteras "hablen" en el idioma de Cervantes. En España, tenemos muy buenos dobladores, quizá los mejores de todos. Y aquí el doblaje es una cosa muy seria, que implica una ardua labor por parte de todos esos profesionales que hacen de su voz su herramienta de trabajo.

Y uno de esos profesionales era el gran Constantino Romero, que muy tristemente nos acaba de dejar. Dejando de lado su faceta como presentador de TV, en la que destacó enormemente por méritos propios, su labor prestando su poderosa voz a, por ejemplo, Darth Vader, Terminator, Mufasa de "El Rey León", el Roy Batty de Rutger Hauer en la magistral "Blade Runner" o, muy destacadamente, a Clint Eastwood desde hace ya un montón de años merece el mayor de los reconocimientos. Quien diga lo contrario, miente.

Descansa en paz, Constantino. Tu voz pasará a los anales de la historia del cine en España y resonará por siempre en nuestra memoria.