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viernes, 2 de diciembre de 2011

Asesinos de élite



La carrera del "nuevo duro" del cine Jason Statham se ha desarrollado en dos frentes: uno, el abierto por las cintas de Guy Ritchie "Lock & Stock" y "Snatch", que combinan a la perfección crimen y comedia, y otro, el representado por films de acción, ya sea del estilo "Transporter", mucho más físico, o del marcado por títulos como "The Mechanic" o"Death Race". Y si lo sacamos de ese ámbito, la cosa falla, pues lo que los productores del cine deberían saber es que, si no eres Guy Ritchie, no puedes poner a Statham a hacer otra cosa que no sea repartir estopa, y ya mucho menos a hablar...

Es por lo anterior que la cinta que nos ocupa, "Asesinos de élite", que a priori parece uno de esos productos plagados de acción desenfrenada y tiros a diestro y siniestro, a la medida de su protagonista, deviene en un completo y absoluto aburrimiento, tanto que parece que no transcurre el tiempo mientras vemos a Danny (Statham), mercenario y asesino a sueldo retirado, volver a las armas para tratar de salvar la vida de su mentor Hunter (un despistadísimo Robert De Niro), todo  mientras es perseguido por Spike (Clive Owen, sin duda lo mejor de la película). Y es que, insisto, lo peor que puedes hacer es darle demasiado diálogo a Statham...

Sin embargo, no puedo sino dejar de reconocer, y en cierto modo admirar, la labor del desconocido Gary McKendry, a la sazón el realizador de la cinta, que tiene posibilidades de llegar a convertirse en un director de lo más solvente. Ya en lo tocante al reparto, Statham es... Statham, ni más ni menos, con todas sus virtudes, defectos y, sobre todo, limitaciones interpretativas. Owen es lo mejor del film, en su papel de malo, pero no "malo-malísimo", sino de "malo-que-cumple-órdenes-en-beneficio-de-su-país". Y luego tenemos a De Niro, excelente actor de carácter donde los haya (absurdo sería decir lo contrario, pues a sus espaldas tiene una larga carrera en la que ha desempeñado grandes papeles, y de forma magistral), pero que con el devenir de los años ha ido cayendo en una vorágine absurda que, muy a pesar de todos sus admiradores, entre los que me encuentro, ha dado al traste con su carrera (¿hay alguien que piense, como, un servidor, que tocó fondo al intervenir en "Machete"?).

En fin, resumiendo, "Asesinos de élite" engaña, y mucho, convirtiéndose en un producto de lo más aburrido, tanto que uno sale de la sala del cine con el regusto de haber perdido un par de horas de su tiempo, pues en modo alguno entretiene ni hace pasar un rato agradable.

Para terminar, un apunte: como ya más de algún crítico de cine acertadamente ha dicho en relación a Clive Owen: ¡qué gran Bond se ha perdido el mundo del cine! Y me río de Daniel Craig...

lunes, 17 de octubre de 2011

Intruders



No sé si habrán dado cuenta, pero da la impresión de que hay una serie de directores españoles que, en lugar de desarrollar sus carreras dentro del territorio patrio, están logrando establecerse, de una forma más o menos exitosa, más allá de nuestras fronteras. Estoy pensando en Jaume Collet-Serra, realizador de la recientemente exitosa "Sin identidad" (y por favor, que nadie mencione "La casa de cera", pues entiéndanlo: este hombre tenía que comer, y tal...) y de Juan Carlos Fresnadillo, quien firmó en España la sorprendente y ciertamente interesante "Intacto" para luego dar el salto y sentarse en la silla de director en "21 semanas después", secuela de la cinaa de Danny Boyle "21 días después", y el film que ahora nos ocupa, "Intruders", que, a 10 días de su estreno, se ha encaramado a lo más alto de la taquilla española.

"Intruders" nos cuenta dos historias paralelas, una ambientada en Londres y otra en Madrid, que confluyen al final del film y que tienen un nexo común: el "monstruo" Carahueca, que atemoriza a los niños protagonistas de sendos hilos argumentales. Surge así, o parece que ello puede llegar a suceder, un nuevo monstruo cinematográfico, si bien en este caso se trata de uno que no tiene un rostro tan identificable como Freddy Krueger o uno oculto por una máscara tan característica como Jason Voorhees... pues carece de rostro alguno. Pero vamos, si la cosa sigue funcionando como lo está haciendo, no me sorprendería que este fuese el punto de partida de una nueva franquicia, con lo que, inevitablemente, se perdería bastante por el camino...

En lo tocante al personal a cargo de la cinta, como mencionaba al inicio, tenemos a Fresnadillo tras las cámaras, un realizador de lo más solvente y que, poco a poco, se está labrando una sólida carrera, con productos más que destacables en su filmografía. Respecto al reparto, tenemos, por un lado, a Clive Owen, protagonista de la historia que está ambientada en Londres, y que encarna al padre de la niña acosada por Carahueca y que, como es habitual en él, desempeña su rol con notable eficiencia y solidez (¡qué gran Bond se ha perdido el mundo del cine!); y por otro lado, en la historia situada en España, contamos con la presencia de una Pilar López de Ayala correcta haciendo las veces de la madre de un niño también acosado por el mencionado monstruo, pero que en modo alguno llega a despegar del todo y convertirse en esa gran actriz que parecía que iba a ser cuando protagonizó "Juana la Loca".

En fin, "Intruders" se está convirtiendo, poco a poco, en uno de los éxitos de esta segunda mitad de año, y ya no digamos del mes, bastante soso en lo que a estrenos cinematográficos se refiere, al mismo tiempo que está consiguiendo demostrar a propios y extraños que el cine español tiene, o puede tener, una clara tendencia hacia la internacionalización, consiguiendo productos sumamente interesantes y, en muchos casos, considerablemente más originales (aunque sólo sea en el planteamiento, y no tanto en la historia, como es el caso de la película que nos ocupa).